COLUMNA DE OPINIÓN
Yo Amo a Franz Ferdinand.
(no me diga que ud. no)
por Isabel Margarita Valencia
Fotografías por Solange Reyes
Puede que cueste referirse con frialdad de un concierto, cuando la banda que viste es una de tus favoritas, cuando te gustaría calcetinearlos hasta el fin del mundo (ojo, no lo hice), cuando te cuesta asumir que su último disco tiene temas de más (o que podría traer más de los "buenos") y cuando amas cada uno de sus videos clips y desearías haberles diseñado algún single del segundo álbum. Sin embargo, lo que presenciamos el sábado 13 de marzo, con un atraso de una media hora, fue un gran show. Uno de "aquellos", que a una buena parte de los viudos del brit pop nos devolvió la vida y nos ha hecho volver a saltar como quinceañeros en la primera fila de un concierto.
Los Franz Ferdindad tienen varios méritos a su favor, méritos que durante el concierto es posible notar: 1.- Son buenos músicos y sus shows en vivo han mejorado bastante con los años, 2.- Les ENCANTA lo que hacen y lo pasan INCREÍBLE en el escenario, 3.- Esa buena energía que proyectan se transmitió hasta a los guardias del Movistar Arena que sacaban a las encendidas fans de los escoceses cuando ya no quedaba nadie dentro.
El cuarteto parte su hora y media de concierto con un "Gracias Santiago", y al parecer da lo mismo que No you Girls no sea uno de sus máximos hits, ya que las primeras filas no hacen más que agolparse y gritar por sus ídolos. El tono festivo que se produjo entre la banda y el público se mantuvo siempre en alto, marcando peaks en los temas Do You Want to, Take me Out y la notable y extendida versión de Outsiders, en donde los cuatro músicos improvisaron una percusión con una batería anexa que se instaló en primer plano.
Luego de esta catarsis sonora la banda deja el escenario, para volver con una amplia ovación junto a un sentido dialogo entre Alex Kapranos y el público, explicando su alegría de poder estar en Chile además de dedicar el concierto a los damnificados por el terremoto del 27 de Febrero. Un ambiente cálido se genera en el lugar, en donde se comienza a interpretar una versión acapella de Walk Away, que posteriormente retomaría su ritmo original. Cuando ya parecía que la cosa se estaba tranquilizando comienza Auf Achse con una de las mejores interpretaciones de la noche. Hacia el final una de las más esperadas, This Fire con el público feliz y "fuera de control", con Nick McCarthy haciendo sus clásicos movimientos al tocar la guitarra junto al siempre abstraído Bob Hardy.
Para el final -y como es costumbre de la gira- cierran con esa oda a la música del siglo XXI llamada Lucid Dreams, con una versión algo más discothequera que la original. El batero Paul Thompson deja de tocar, suena la risa macabra de Vincent Price en Thriller de Michael Jackson y ellos se reúnen al centro del escenario para despedirse de un público agradecido y extasiado. Se retiran y todos quedamos felices. Algunos pensamos en que por fin queda atrás la bizarrería de haberlos visto en el Festival de Viña recibiendo pájaros de plata y oro y quedamos de una vez con la deuda saldada: la de haberlos visto a ellos y sólo a ellos en vivo, sin Bono y sin Ruperto mediante.
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